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Excesos y sexos

Por Alejandro Maciel - 2 de Mayo, 2010, 1:37, Categoría: General



EXCESOS  DEL  SEXO

 

 

 

Antes de iniciar este diálogo convendría fijar el marco semántico en el que se pueden encuadrar términos que sólo vagamente manejamos día a día en la emisión y en la recepción.

Palabras como sexo, obsceno, erótico, sensual, pornográfico definen un poco vaporosamente zonas en lo que hay implicancias genitales sin especificar claramente el monto de la misma y el costo del consumo para hablar en términos de mercado, ya que dicha jerga está tan a la moda.

El nunca bien ponderado D.R.A.[1] viene en nuestra ayuda a tratar de dar lustre y esplendor a la escasa ciencia de nuestras conciencias. Así, nos enteramos que:

 

Sexo: (del latin sexus) es la condición orgánica, masculina o femenina de animales y plantas.

¿Han visto cómo; cándidas lectoras, insidiosos lectores un inocente término botánico y zoológico genera tanto alboroto cuando aparece escrito?

 

Obsceno: (del latin obscenus: fuera de escena, impuro, deshonesto, sucio, infausto, feo) impúdico, ofensivo al pudor, lascivo.

Ahora tenemos un término originado en el teatro, antro que siempre ha sido sospechoso de tener comercios y tratos indignos con la condición masculina o femenina de los animales y plantas. Lo “obs-ceno” era lo que los grandes trágicos de la Grecia Clásica dejaban fuera de escena, lo que nunca se mostraba. Por ejemplo, en la Orestíada el errante Orestes asesina a Clitemnestra, su madre, asestándole cinco puñaladas. Esquilo consideraba que el crimen debía ser relatado ya que in escena sería ofensivo al pudor, sucio y feo como son todos los actos criminales que no elevan la moral social[2]. Por lo tanto se desterraba la acción ob-scena, fuera del ámbito del skene público donde deliberaban el coro, el protagonista y el antagonista. Degollar un personaje en ese recinto sagrado hubiese sido una profanación: no olvidemos que el teatro se originó en una liturgia. Ya ven, mis queridos congéneres, de la farándula saltamos al ámbito de la ética siguiendo siempre por la senda de la condición masculina o femenina de las plantas y animales.

Erótico: define lo perteneciente o relativo al amor sexual. Y ahí el diccionario de la R.A.E. ya me instala una duda: ¿no querrá decirnos que el amor sensual nunca nos pertenece y sólo es relativo? De los académicos podemos esperar cualquier cosa. En forma sutil, yo diría casi taimada, inyectan sospechas en nuestras pobres mentes dementes. No se olviden que habla de “amor sexual” y que sexual era la condición femenina o masculina de las plantas y animales. También dice que erótico es lo “que excita el apetito sexual” o dicho de otro modo, que despierta el hambre de la condición masculina o femenina de las plantas y animales. Pero disimuladamente introdujo el amor y si fuésemos a definirlo nos llevaría de la mano a Platón, san Agustín y el obeso Santo Tomás de Aquino,  que lo único que amó en su vida fueron pavos trufados, requesones, jamón y viandas que consiguieron hacer de él un pastor tan voluminoso que en la iglesia donde oficiaba hubo que cavar una medialuna para que santo Tomás, doctor de la Iglesia si los hubo, pudiese alcanzar el cáliz, la patena y las hostias sin atropellarlas con el vientre.

 

Sensual: se dice del gusto y deleite de los sentidos / Perteneciente o relativo al deseo sexual. De nuevo nos encontramos con algo nuevo: el deseo unido a lo sexual y ¿qué es el deseo?

 

Deseo: es el “movimiento hacia algo que se apetece” ¿y qué es lo que se apetece?: la condición orgánica, masculina o femenina de las plantas y animales.

 

Pornográfico/a: Personas que escriben acerca de  la prostitución. Carácter obsceno de obras literarias o artísticas. Lamento informarles que tres de los cuatro panelistas somos pornográficos ya que hemos escrito un librito llamado “Prostibularias” que no versa acerca de misas y novenarios, sino acerca de un trabajo enfáticamente dedicado a la condición orgánica masculina o femenina de las plantas y animales.

Vayamos ahora al Diccionario literario:

PORNOGRAFIA (Del griego "pornee": prostituta, y "grafein": escribir)
Literatura de tema sexual rechazada moralmente. Dependiendo de las épocas y las costumbres, es difícil distinguirla del erotismo.

 

 

Ahora que ya sabemos más o menos lo que es sexo, vayamos a la literatura. Desde los primeros escritos de los patriarcas del A.T. el mismo monoteísmo que instala el concepto del pecado no puede evitar pecar al relatarnos ingenuamente que con tal de no quedar sin descendencia masculina un padre insemina sin ningún escozor moral a sus dos hijas saltando la barrera del incesto que es el único tabú universal que nos va quedando. Y eso lo relata el Génesis. Para no hablar del episodio de Sodoma donde Lot recibe la visita de dos ángeles que incitan la condición orgánica masculina o femenina de los sodomitas hasta organizar una horda o piquete sexual amenazando echar abajo las puertas de la casa de Lot si éste no entregaba a sus visitas para público regocijo de los sentidos. Lot por supuesto no cede. Propone entregar a sus hijas a la pública prostitución con tal de proteger la integridad de sus huéspedes. Pero  si las definiciones no engañan, “Pornográfico” es todo lo que se escribe sobre la prostitución y entonces al menos éste capítulo del Génesis tiene cierto tufillo porno que detestamos en las películas de la célebre Illona Staller pero leemos de rodillas en la catedral. El principio lógico de contradicción nos alerta. Pero sigamos, sin dejar de tener en cuenta el piloto encendido que dejamos atrás.

¿Por qué el finado Lot decide este canje? Primero, porque los huéspedes eran sagrados para la antigüedad, no como ahora que son prácticamente asaltados en cualquier ciudad de Italia o España por impúdicos hoteleros que cobran una fortuna por permitirles descansar una noche. Y segundo porque los forasteros no venían de Paraguay ni de Argentina; eran altos comisionados por la paz enviados por Yahveh, nada más ni nada menos. Eran ángeles y como tales, asexuados. No tenían la condición masculina o femenina porque ni eran plantas ni animales. Y no queremos ser irreverentes multiplicando los ejemplos pero el sentido común nos interpela: ¿acaso porque están escritos en la Biblia, tales hechos que los griegos no hubiesen permitido en un escenario, dejan de ser obscenos encerrados entre las dos tapas de los dos Testamentos? Claro, el Génesis no habla de penetración, si fue pro natura o contra natura, si hubo orgasmo o sólo fingidos gemidos como en las cintas XXX y entonces nos preguntamos ¿será que la alegoría de las descripciones anatómicas y fisiológicas hace a lo pornográfico? En tal sentido la literatura clásica grecolatina que repudiaba la representación visual de crímenes contaba con naturalidad toda forma de seducciones, apareamientos, regocijos genitales, fiestas y lo impúdico se refería casi siempre a los crímenes de gobierno de los tyranos, los doce césares o cualquier cuerpo colegiado que asumiera la vida y muerte de los ciudadanos.

Qué extraña perspectiva entonces, que para un pueblo resulte ob-sceno masacrar al prójimo y para otro el encuentro entre dos personas para regocijo genital.

Casi toda la obra de Hesíodo está plagada de pornografía y obscenidades si nos atenemos al vasto alcance de estas palabras: “Zeus, el padre de los dioses y los hombres urdía la idea de engendrar un defensor del mal para los hombres. Se lanzó desde el Olimpo meditando un engaño en su corazón ansioso por el amor de una mujer de bella cintura en la noche. Llegó al reino de Tifaonio, esa misma noche compartió el lecho y el amor de la reina Alcmena, la de los finos tobillos y cumplió repetidas veces su deseo. Esa misma noche volvió a su hogar Anfitrión, el esposo de Alcmena y subió al lecho con su esposa, ¡tal deseo dominaba su corazón! Como cuando un hombre escapa del dolor ocasionado por una terrible enfermedad, así Anfitrión, cumplido su duro trabajo con gozo entró en el lecho de su mujer, toda la noche estuvo acostado disfrutando de los dones del amor. Y ella, entregada a un dios y a un varón la misma noche dio a luz meses después dos hijos gemelos: Ificles, hijo de Anfitrión y Hércules, de Zeus. (Extraído de “El Escudo” de Hesíodo). Dioses que violan inocentes doncellas, muchachos, bestias de carga sobran en las narraciones de Homero, Hesíodo, Sófocles y Eurípides.

Dejando de lado lo obsceno, creo que no sería temerario afirmar que en Literatura los romanos fundaron la pornografía occidental.[3]

Petronio es autor de una notable obra de ficción, un romance satírico en prosa y verso titulado el Satiricón (c. 60), del cual se conservan algunos fragmentos. El Satiricón es el primer ejemplo de novela picaresca en la literatura europea, y puede considerarse el modelo de novelas posteriores.

 

El Satiricón ofrece una descripción única, y a menudo enormemente obscena y pornográfica, de la vida en el siglo I d.C. Pero, ¿qué podía hacer el pobre Petronio si la vida romana del siglo I era “enormemente obscena y pornográfica”? ¿Contarnos las aventuras de Blancanieves?  Ya vemos que aparece un vínculo entre ficción escrita y realidad social.

El episodio más famoso es el banquete de Trimalción, una descripción sumamente cruda de un banquete ofrecido por un nuevo rico y ostentoso liberto.

Veamos este ejemplo de Petronio excusándose ante una dama por no haber satisfecho el condumio sexual a causa de una súbita impotencia que en Roma también cundía como peste.

 

“Reina mía: tienes ante ti al reo que se confiesa culpable. Haré lo que me ordenes, busca un castigo que esté a la altura de mi crimen. Si decides mi muerte, iré con mi espada; si te bastan los azotes, corro desnudo a recibirlos; pero acuérdate tan sólo de una cosa, no fallé yo sino mi instrumento. Soldado dispuesto a la guerra no encontré mis armas a tiempo y venció el enemigo. No sé quién fue el aguafiestas, tal vez la imaginación se adelantó a la lentitud del cuerpo, tal vez la misma fuerza del deseo ahogó la pasión”.

Podemos seguir multiplicando los ejemplos de literatura erótica, obscena, pornográfica o sensual y fijando límites ficticios que sólo las convenciones humanas pueden canonizar. Si volvemos a recordar el origen griego de lo que es obs-skene lo que está debajo, detrás o fuera de la escena y no debe ser mostrado para evitar el escándalo público, que para el fino espíritu griego eran las degollinas y masacres entre padres e hijos; si ponemos el énfasis en qué se muestra y qué se oculta ya tendremos un pronóstico de lo que se considerará obsceno o pornográfico para una determinada sociedad.

Así como la prostitución ha sido considerada intrínsecamente inmoral porque mercantiliza el amor o la sexualidad; también la literatura decaería cuando su autor o autora incurre en minuciosas descripciones anatómicas y fisiológicas buscando exclusivamente el valor de mercado. Pero qué, quién y cómo define esto es lo que llamamos censura en otros tiempos.



[1] Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua.

[2] Recordemos que “Educación” es todo aprendizaje individual que es socialmente útil.

[3] En Oriente las “Mil noches y una noche” como así también el “Kamasutra” parecen ser anteriores.