Antes de iniciar este diálogo
convendría fijar el marco semántico en el que se pueden encuadrar términos que
sólo vagamente manejamos día a día en la emisión y en la recepción.
Palabras como sexo, obsceno, erótico,
sensual, pornográfico definen un poco vaporosamente zonas en lo que hay
implicancias genitales sin especificar claramente el monto de la misma y el costo
del consumo para hablar en términos de mercado, ya que dicha jerga está tan a
la moda.
El nunca bien ponderado D.R.A.[1]
viene en nuestra ayuda a tratar de dar lustre y esplendor a la escasa ciencia
de nuestras conciencias. Así, nos enteramos que:
Sexo: (del latin sexus) es la condición
orgánica, masculina o femenina de animales y plantas.
¿Han visto cómo; cándidas lectoras,
insidiosos lectores un inocente término botánico y zoológico genera tanto
alboroto cuando aparece escrito?
Obsceno: (del latin obscenus: fuera de escena, impuro,
deshonesto, sucio, infausto, feo) impúdico, ofensivo al pudor, lascivo.
Ahora tenemos un término originado en
el teatro, antro que siempre ha sido sospechoso de tener comercios y tratos
indignos con la condición masculina o femenina de los animales y plantas. Lo
“obs-ceno” era lo que los grandes trágicos de la Grecia Clásica dejaban fuera de
escena, lo que nunca se mostraba. Por ejemplo, en la Orestíada el errante
Orestes asesina a Clitemnestra, su madre, asestándole cinco puñaladas. Esquilo
consideraba que el crimen debía ser relatado ya que in escena sería ofensivo al pudor, sucio y feo como son todos los
actos criminales que no elevan la moral social[2].
Por lo tanto se desterraba la acción ob-scena, fuera del ámbito del skene
público donde deliberaban el coro, el protagonista y el antagonista. Degollar
un personaje en ese recinto sagrado hubiese sido una profanación: no olvidemos
que el teatro se originó en una liturgia. Ya ven, mis queridos congéneres, de
la farándula saltamos al ámbito de la ética siguiendo siempre por la senda de
la condición masculina o femenina de las plantas y animales.
Erótico: define lo perteneciente o relativo al amor sexual. Y ahí el
diccionario de la R.A.E.
ya me instala una duda: ¿no querrá decirnos que el amor sensual nunca nos
pertenece y sólo es relativo? De los académicos podemos esperar cualquier cosa.
En forma sutil, yo diría casi taimada, inyectan sospechas en nuestras pobres
mentes dementes. No se olviden que habla de “amor sexual” y que sexual era la
condición femenina o masculina de las plantas y animales. También dice que
erótico es lo “que excita el apetito sexual” o dicho de otro modo, que
despierta el hambre de la condición masculina o femenina de las plantas y
animales. Pero disimuladamente introdujo el amor y si fuésemos a definirlo nos
llevaría de la mano a Platón, san Agustín y el obeso Santo Tomás de Aquino,que lo único que amó en su vida fueron pavos
trufados, requesones, jamón y viandas que consiguieron hacer de él un pastor
tan voluminoso que en la iglesia donde oficiaba hubo que cavar una medialuna
para que santo Tomás, doctor de la
Iglesia si los hubo, pudiese alcanzar el cáliz, la patena y
las hostias sin atropellarlas con el vientre.
Sensual: se dice del
gusto y deleite de los sentidos / Perteneciente o relativo al deseo sexual. De
nuevo nos encontramos con algo nuevo: el deseo unido a lo sexual y ¿qué es el
deseo?
Deseo: es el
“movimiento hacia algo que se apetece” ¿y qué es lo que se apetece?: la
condición orgánica, masculina o femenina de las plantas y animales.
Pornográfico/a: Personas
que escriben acerca dela prostitución.
Carácter obsceno de obras literarias o artísticas. Lamento informarles que tres
de los cuatro panelistas somos pornográficos ya que hemos escrito un librito
llamado “Prostibularias” que no versa acerca de misas y novenarios, sino acerca
de un trabajo enfáticamente dedicado a la condición orgánica masculina o
femenina de las plantas y animales.
Vayamos ahora al Diccionario literario:
PORNOGRAFIA (Del griego "pornee": prostituta, y
"grafein": escribir)
Literatura de tema sexual rechazada moralmente. Dependiendo de las épocas y las
costumbres, es difícil distinguirla del erotismo.
Ahora que ya sabemos más o menos lo
que es sexo, vayamos a la literatura. Desde los primeros escritos de los
patriarcas del A.T. el mismo monoteísmo que instala el concepto del pecado no
puede evitar pecar al relatarnos ingenuamente que con tal de no quedar sin
descendencia masculina un padre insemina sin ningún escozor moral a sus dos
hijas saltando la barrera del incesto que es el único tabú universal que nos va
quedando. Y eso lo relata el Génesis. Para no hablar del episodio de Sodoma
donde Lot recibe la visita de dos ángeles que incitan la condición orgánica
masculina o femenina de los sodomitas hasta organizar una horda o piquete
sexual amenazando echar abajo las puertas de la casa de Lot si éste no
entregaba a sus visitas para público regocijo de los sentidos. Lot por supuesto
no cede. Propone entregar a sus hijas a la pública prostitución con tal de
proteger la integridad de sus huéspedes. Perosi las definiciones no engañan, “Pornográfico” es todo lo que se escribe
sobre la prostitución y entonces al menos éste capítulo del Génesis tiene
cierto tufillo porno que detestamos en las películas de la célebre Illona
Staller pero leemos de rodillas en la catedral. El principio lógico de contradicción
nos alerta. Pero sigamos, sin dejar de tener en cuenta el piloto encendido que
dejamos atrás.
¿Por qué el finado Lot decide este
canje? Primero, porque los huéspedes eran sagrados para la antigüedad, no como
ahora que son prácticamente asaltados en cualquier ciudad de Italia o España
por impúdicos hoteleros que cobran una fortuna por permitirles descansar una
noche. Y segundo porque los forasteros no venían de Paraguay ni de Argentina;
eran altos comisionados por la paz enviados por Yahveh, nada más ni nada menos.
Eran ángeles y como tales, asexuados. No tenían la condición masculina o
femenina porque ni eran plantas ni animales. Y no queremos ser irreverentes
multiplicando los ejemplos pero el sentido común nos interpela: ¿acaso porque
están escritos en la Biblia,
tales hechos que los griegos no hubiesen permitido en un escenario, dejan de
ser obscenos encerrados entre las dos tapas de los dos Testamentos? Claro, el
Génesis no habla de penetración, si fue pro natura o contra natura, si hubo
orgasmo o sólo fingidos gemidos como en las cintas XXX y entonces nos
preguntamos ¿será que la alegoría de las descripciones anatómicas y
fisiológicas hace a lo pornográfico? En tal sentido la literatura clásica
grecolatina que repudiaba la representación visual de crímenes contaba con
naturalidad toda forma de seducciones, apareamientos, regocijos genitales,
fiestas y lo impúdico se refería casi siempre a los crímenes de gobierno de los
tyranos, los doce césares o cualquier cuerpo colegiado que asumiera la vida y
muerte de los ciudadanos.
Qué extraña perspectiva entonces, que
para un pueblo resulte ob-sceno masacrar al prójimo y para otro el encuentro
entre dos personas para regocijo genital.
Casi toda la obra de Hesíodo está
plagada de pornografía y obscenidades si nos atenemos al vasto alcance de estas
palabras: “Zeus, el padre de los dioses y los hombres urdía la idea de
engendrar un defensor del mal para los hombres. Se lanzó desde el Olimpo
meditando un engaño en su corazón ansioso por el amor de una mujer de bella
cintura en la noche. Llegó al reino de Tifaonio, esa misma noche compartió el
lecho y el amor de la reina Alcmena, la de los finos tobillos y cumplió
repetidas veces su deseo. Esa misma noche volvió a su hogar Anfitrión, el
esposo de Alcmena y subió al lecho con su esposa, ¡tal deseo dominaba su
corazón! Como cuando un hombre escapa del dolor ocasionado por una terrible
enfermedad, así Anfitrión, cumplido su duro trabajo con gozo entró en el lecho
de su mujer, toda la noche estuvo acostado disfrutando de los dones del amor. Y
ella, entregada a un dios y a un varón la misma noche dio a luz meses después
dos hijos gemelos: Ificles, hijo de Anfitrión y Hércules, de Zeus. (Extraído de
“El Escudo” de Hesíodo). Dioses que violan inocentes doncellas, muchachos,
bestias de carga sobran en las narraciones de Homero, Hesíodo, Sófocles y
Eurípides.
Dejando de lado lo obsceno, creo que
no sería temerario afirmar que en Literatura los romanos fundaron la
pornografía occidental.[3]
Petronio es autor de una notable obra
de ficción, un romance satírico en prosa y verso titulado el Satiricón (c. 60),
del cual se conservan algunos fragmentos. El Satiricón es el primer ejemplo de
novela picaresca en la literatura europea, y puede considerarse el modelo de
novelas posteriores.
El Satiricón ofrece una descripción
única, y a menudo enormemente obscena y pornográfica, de la vida en el siglo I
d.C. Pero, ¿qué podía hacer el pobre Petronio si la vida romana del siglo I era
“enormemente obscena y pornográfica”? ¿Contarnos las aventuras de
Blancanieves?Ya vemos que aparece un
vínculo entre ficción escrita y realidad social.
El episodio más famoso es el banquete
de Trimalción, una descripción sumamente cruda de un banquete ofrecido por un
nuevo rico y ostentoso liberto.
Veamos este ejemplo de Petronio
excusándose ante una dama por no haber satisfecho el condumio sexual a causa de
una súbita impotencia que en Roma también cundía como peste.
“Reina mía: tienes ante ti al reo que
se confiesa culpable. Haré lo que me ordenes, busca un castigo que esté a la
altura de mi crimen. Si decides mi muerte, iré con mi espada; si te bastan los
azotes, corro desnudo a recibirlos; pero acuérdate tan sólo de una cosa, no
fallé yo sino mi instrumento. Soldado dispuesto a la guerra no encontré mis
armas a tiempo y venció el enemigo. No sé quién fue el aguafiestas, tal vez la
imaginación se adelantó a la lentitud del cuerpo, tal vez la misma fuerza del
deseo ahogó la pasión”.
Podemos seguir multiplicando los
ejemplos de literatura erótica, obscena, pornográfica o sensual y fijando
límites ficticios que sólo las convenciones humanas pueden canonizar. Si
volvemos a recordar el origen griego de lo que es obs-skene lo que está debajo,
detrás o fuera de la escena y no debe ser mostrado para evitar el escándalo
público, que para el fino espíritu griego eran las degollinas y masacres entre
padres e hijos; si ponemos el énfasis en qué se muestra y qué se oculta ya
tendremos un pronóstico de lo que se considerará obsceno o pornográfico para
una determinada sociedad.
Así como la prostitución ha sido
considerada intrínsecamente inmoral porque mercantiliza el amor o la
sexualidad; también la literatura decaería cuando su autor o autora incurre en
minuciosas descripciones anatómicas y fisiológicas buscando exclusivamente el
valor de mercado. Pero qué, quién y cómo define esto es lo que llamamos censura
en otros tiempos.
[1] Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua.
[2] Recordemos que “Educación”
es todo aprendizaje individual que es socialmente útil.
[3]En Oriente las “Mil noches y una noche” como así
también el “Kamasutra” parecen ser anteriores.